¿Qué es el pecado, qué hace en nosotros y por qué nos separa de Dios?

¿Qué es el pecado? 

  • “El pecado es descrito en la Biblia como la transgresión a la ley de Dios  (1 Juan 3:4) y la rebelión contra Dios.” Se podría decir también como pecado la rebeldía del ser humano en contra de Dios. 
  • El pecado es todo lo que a Dios no le agrada: las injusticia, el odio, la maldad, todo acto que lastime a una persona o al espíritu santo, entre otras cosas. 

El pecado es algo que ya nosotros nacemos con el, ¿porque? Porque el pecado entro cuando Adán y Eva pecaron (Romanos 5:12). Por decirlo así, nosotros somos la simiente de ellos, ya que, ellos fueron los primeros seres humanos que Dios creó. Ellos fueron los primeros que desobedecieron a Dios, se escondieron de él y no reconocieron su error. Muchas veces nosotros pasamos por esa situación, que pecamos y en vez de ir a Dios y confesarle nuestro pecado y ser libre de eso; lo que hacemos es que corremos lejos de él y nos seguimos contaminando con el pecado. Dios es rico en misericordia y nos ama tanto que nos perdona nuestros errores y pecados, gracias a Jesús (Efesios 2:4, Juan 3:16). 

El pecado es la semilla de maldad que habita en nosotros, todos somos pecadores (1 Juan 1:8 NBLA). Esa semilla de maldad hace que nosotros seamos como quien dice malos, hace que nosotros seamos: egoístas, que nos alejemos de Dios, que le hagamos daño a las personas o ha nosotros mismos, que no cumplamos la ley de Dios, en fin hace que nosotros hagamos lo malo. El pecado también es la inmoralidad sexual y la fornicación, tanto en el Antiguo Testamento se menciona, uno de los pasaje más conocidos: Sodoma y Gomorra. En el Nuevo Testamento se menciona múltiples veces sobre estos pecados. 

El pecado nos esclaviza y Dios quiere liberarnos; el pecado quiere destruirnos y Dios quiere salvarnos. 

 

¿Qué hace en nosotros?

  • Nos hace estar lejos de Dios (Isaías 59:2)
  •  Nos hace estar muertos. Porque la paga del pecado es la muerte, tanto física como espiritualmente (Romanos 6:23). 
  • Nos hace que nosotros deseemos el mal, seamos egoístas, idolatras, hagamos daño a las personas, hace que no reconozcamos a Dios como nuestro Dios, que vayamos en contra de la naturaleza que Dios preparó, hace que seamos mentirosos, que engañemos, que haya asesinos, que haya personas que roben, que hayan personas que practiquen la inmoralidad sexual y la fornicación en todo sentido. En fin, hace que hagamos todo tipo de maldad. 

El pecado nos destruye, destruye nuestras vidas y nuestra relación con Dios. Satanás, el cual fue el que trajo el pecado, quiere que nosotros no estemos con Dios; quiere nuestra destrucción. Es una lucha entre el bien (Dios) y el mal (Satanás), mientras Dios quiere que nosotros seamos salvos y pasemos una eternidad con él; Satanás quiere lo contrario. Quiere que estemos alejados de Dios, y sobretodo quiere que los planes de Dios no se cumplan. 

Por mas pequeño que creas que sea esa mentira, ese deseo de egoísmo, ese comentario hiriente, ese robo o engaño o cualquier tipo de acto de maldad; eso va a controlar tu vida. Eso es es lo que hace el pecado, te controla de una forma que hace que estes dando vueltas sin salida, pero si hay una. Se llama Jesucristo. No permitas que el pecado te controle, ni creas que lo puedes controlar tú. Nosotros no podemos controlarlo, eso solo lo hace Dios. Esto es una lucha que tenemos todos tanto cristianos como personas alejadas de Dios. 

 La maldad que vemos en el mundo es por culpa del pecado y de Satanás. Dios quiere lo mejor para nosotros, Dios quiere perdonarnos por eso permitió que su único Hijo viniera a este mundo y tomara nuestro lugar en la cruz. El quiere que tu seas salvo y perdonado, para que eso ocurra tienes que dar el paso hacia él. Él está dispuesto a perdonarte, a salvarte; él te ama pero tienes que dar ese paso hacía él. No importa los pecados que tengas, solo acércate a él y verás como el te trasforma y perdona. 

¿Por qué nos separa de Dios?

Dios es santo (Salmo 99:3, Salmo 99:9, hay múltiples versículos que hablan sobre la santidad de Dios), por lo cual él no puede habitar en donde hay pecado y/o maldad. Jesús vino a limpiarnos, la sangre que el derramó en la cruz nos limpio a nosotros de cualquier pecado y maldad. ¿Pero, exactamente como nos separa de Dios el pecado?

Vámonos al principio, Adán y Eva. En Génesis, vemos como el Señor era cercano al hombre y a la mujer. Ellos estaban en el Jardín del Edén, junto a Dios. Cuando Satanás tentó a Eva y ella comió del fruto prohibido; entró el pecado y por consiguiente se alejaron de Dios. Dios los echó fuera del Jardín del Edén, ¿porque? Porque ya tenían la semilla de maldad en su interior y no podían estar en un lugar que era Santo y Puro. A parte, que estaba el Árbol del fruto de la vida; y si ellos teniendo el pecado comían de ese fruto, el pecado iba a estar para siempre. 

El pecado y la maldad que es implantado por Satanás ha destruido la relación del ser Humano con Dios. A través del tiempo vemos como: el egoísmo, la idolatría, engaños, sed de venganza, mentiras, y toda clase de maldad ha destruido la relación que Dios quiere con nosotros. 

Vemos como Dios le dio instrucciones a Moisés y a los israelitas para que crearán un tabernáculo en donde Dios o mejor dicho su Espíritu Santo podía habitar. Donde el podía habitar tenia que ser un lugar apartado y Santo, donde el pecado y la maldad no estuvieran. Donde los sacerdotes tenían que hacer múltiples sacrificios para que a los ojos de Dios estuvieran limpios y el pecado de ellos fuera limpiado. Por eso mismo, vino Jesús y se sacrifico por nosotros. 

El pecado nos separa de Dios, cuando poco a poco nos alejamos de él. Empecemos a tomar nuestras propias decisiones solos, empezamos a seguir nuestros propios deseos, seguimos las costumbres del mundo, y así, sin darnos cuenta nos empezamos a alejar de él y por consiguiente el pecado va tomando fuerzas en nuestra vida. 

El pecado nos separa de Dios, cuando en vez de correr hacía él y llevarle nuestras luchas y cargas, corremos hacía el mundo y llevamos nuestras luchas y cargas hacía el alcohol y drogas, no solo se limita en alcohol y drogas. 

Aunque no lo crean, Satanás es muy sutil en llevar a las personas a que se ahoguen en el pecado y en la maldad. 

Dios es un caballero, Él te muestra el camino que deja el pecado y el camino que deja seguirlo a él. Tú decides cual camino tomar.  Deseo con todo mi corazón que tomes el camino de Dios. 

No estas solo/a, Dios esta contigo y desea que solo des un paso hacía él. Él se encargará de todo, por nuestras propias fuerzas no podemos alejarnos del pecado. 

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad”.


Oración de fe: “Señor Jesús, estoy ante tu presencia para entregarte mi corazón y poner mi vida en tus manos. Reconozco que soy pecador, que necesito de ti y que ya no quiero ser igual. Jesús, te reconozco como mi único señor y salvador, creo que solo en ti hay salvación y vida eterna, que gracias a tu sacrificio puedo tener el perdón de pecados, te entrego mi corazón y mi vida entera.”



¡Nos vemos el próximo Lunes con más!

Pueden escribirme en la sección de comentarios para que me cuenten si sabían sobre el pecado, que hace en nosotros y como nos aleja de Dios y como lo están tomando. 


¡Dios te ama y te espera con los brazos abiertos! 


Con mucho amor, 

Dios y yo, M. Pérez

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